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3 de septiembre de 2011

Los 21

Dicen que las tragedias nos afectan a todos. Lo cierto es que tengo un montón de pena acumulada.
Ayer, eran como las 6 y por twitter me informaba que un avión había desaparecido en la costa del Archipiélago de Juan Fernández y que además, uno de los animadores más importantes de Chile junto con un equipo periodístico de un conocido matinal, iban en ese vuelo. Pero no solo eso, minutos más tarde se agregaban detalles del viaje; un equipo de "Desafío Levantemos Chile" junto a su fundador se dirigían a concluir parte de su labor en la reconstrucción post-terremoto del pasado año, mientras el equipo de televisión los acompañaba para un reportaje sobre ésto.
En los segundos que escribo esto, uno de los ministros declaran que no hay sobrevivientes, luego de más de 24 horas de búsqueda.
Y sufro, no puedo negarlo ni un segundo.
Sufro una cantidad impresionante y casi anormal.
Me quejo en voz alta del karma y sus consecuencias. Me quejo de por qué le pasan cosas malas a la gente buena. Me sorprende este accidente aéreo repentino e inverosímil, que se lleva vidas de personas jóvenes que tenían un montón de tiempo por delante.
Quizás nos hace reaccionar ante la fragilidad de la vida. Que la vida no es nada. Que estamos de paso en este mundo. Algunos se van sin avisar de nuestro lado. Qué quizás nosotros mismos nos vayamos sin avisar. Y entonces, los que quedan en la tierra, tendrán que soportar un momento de soledad física.

Escribió el conductor del "Buenos Dïas a Todos" Felipe Camiroaga el 7 de julio en Twitter: "Del aire soy,como todo mortal,del gran vuelo terrible y estoy aquí de paso a las estrellas,g.rojas.grande". Entendiendo el mensaje del universo a nuestras almas viajera.

2 comentarios:

Mona Rubilar Ahumada dijo...

Todos nos sentimos así por esos días. Después de vivir unas semanas de tristeza profunda por esta causa, tuve que vivir aún más la partida de mi primo Patricio que estaba enfermo de esclerosis lateral amiotrófica. El 18 de Sept. sufrió un ataque fulminante al corazón y el 20 de sept. ya no pudo más. Tenía 44 años y llevaba 19 luchando contra esa terrible enfermedad. dejó 3 hijos. Entiendo demasiado bien lo que escribiste y me hago los mismos cuestionamientos. Quizás algún día entendamos por qué pasan estas cosas. Saludos para ti.

(¸·°Cony dijo...

Gracias por tu comentario Mona.
Es bastante fuerte lo que me cuentas, para cualquier persona tiene que ser un duro golpe. Que involucra inevitablemente un duelo que hay que vivirlo a concho. Y es acá donde nos invaden las preguntas existenciales. Pero luego de un tiempo, esas dudas se transforman en experiencia, la experiencia de vivir cada minuto con una mirada diferente. Muchos Saludos!

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