Se acercan las fiestas, mi Restaurant de Facebook ya empezó a llenarse de duendecitos navideños, las vitrinas de las tiendas ya están repletas de juguetes y los canales de cable dan comerciales de bebés o autos de plástico cada 5min. En otras palabras: ¡Intenta ver la alguna película Disney Channel/ETC tv/ u otro, sin quedar aburrido de Chiquitín Cacú o Max Steel!!!.
Esa resulta ser una explicación lógica, el tema que todos los críticos ocupan en estas fechas: “El sentido de la navidad se ha perdido”, “los niños solo quieren regalos”, “todos se endeudan”, “hay más infartos por estrés”, etc, etc.
Lo cierto, es que mi verdad es otra. Navidad resulta ser una fecha en que la familia extraña a alguien que dejó este mundo en un día de Noche Buena y de que a pesar de los años que ya han pasado, aún lo recordamos. Este hecho se suma a la extraña (y poco relevante) característica de mi madre a quedarse dormida antes de las 00:00, lo que hace poco agradable la espera de Navidad. Los monitos de navidad me exasperan, porque son todos tan gringos! (sin querer insultar a los gringos) pero son como sacados de un comercial de Coca-cola, y no entiendo como monos de nieve pueden adornar toda mi casa… porque…fíjense nortinos (no me refiero a Arica/Iquique… más al norte, como llegando a U.S.A) un mensaje para Uds: ¡Aquí NO tenemos nieve!
Dentro de tanto farfullar en contra de las cosas navideñas tengo que rescatar algo: MI ARBOL DE NAVIDAD. Porque es poco característico, porque no sólo cuelgan adornos multicolores, sino que hay una foca (sí una foca de peluche), una foto de mi hermana en el jardín, ángeles de madera, unas manzanas locas, a veces encuentro chocolates escondidos por mi mamá y una estrella con escarcha que tiene más años que yo (que no son tantos eso si…). Nuestro árbol navideño familiar es como un collage un tanto irracional de cosas que resulta hasta cómico. Tan cómico coma nuestra irracionales conversaciones a la hora once, la representación clásica del teatro de lo absurdo y también un encanto de hora. Podríamos decir que es nuestra representación familiar. Nice.
La espera de esta celebración que me transforma en Grinch (aunque después de escribir lo del árbol navideño, no creo que sea tan así) será menos desagradable si intento cocinar algo ad-oc a la fecha: Galletas de navidad Mode On.
(Lástima que solo tenga moldes de: ¡monos de nieve!)
Continuará…






1 comentarios:
Es verdad, la navidad en latinoamerica ... bueno al menos en Chile, se transformo en una amalgama de Coca- Cola con Gringolandia , cosa que es triste, 19 navidades.. y nunca en la vida ehe visto la nieve, sin embargo, los adornos navideños estan llenos de bufandas verdes y rojas, con un sol que nos llega a evaporar, lo que da rabia, es que todos dicen ( en al tv) que no perdamos el verdadero sentido de la navidad... termina el comentario, y apareces los comerciales " para esta navidad ofertas bla bla bla" .Que se le puede hacer, mas que sobrevivir a ese consumismo exagerado, porque yo creo que todos somos consumistas, pero encalillarse meses y años por un regalo de navidad, y regalarlo solo porq asi dice que es la navidad, me parece una tonteria.
Saludos Cony.
Pancracia Washinga ;)
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