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24 de diciembre de 2009

Navidad y recuerdos

A estas alturas del año, comenzamos a sacar cuentas de las cosas positivas y las que no lo fueron tanto. Nos replanteamos nuestros objetivos; reafirmamos algunos, desechamos otros. Y decidimos nuestras acciones prácticas para el 2010; desde el “haré la dieta”, hasta “encontrar el amor de la vida”. No damos crédito a que estas fechas sean un día más en la historia, sino que le otorgamos su importancia, porque marcan un antes y un después, la renovación que necesitamos.
Es el tiempo para reflexionar sobre nuestros actos y tiempo de celebrar.
Es todo un ritual; los adornos en las casas, colocar el árbol de navidad y el pesebre, la cena de noche buena, los regalos.
Pero diferentes cosas se agregan a nuestra memoria y completan el cuadro.

Como olvidar la cantidad de veces en donde intentamos descubrir al Viejito Pascuero (Santa Claus, Papa Noel, etc.) dejando los regalos bajo el árbol o hasta creer que lo habíamos visto en su trineo.  
Recuerdo que en la reuniones familiares de Navidad, luego de la cena, nuestros padres y tíos buscaban las más insólitas excusas para hacernos salir de la pieza por un rato (lo más probable es que nos hicieran buscar al Viejito Pascuero porque alguien lo había visto sobre un techo) y mientras nosotros andábamos afuera ellos dejaban los regalos bajo el árbol. Luego nos reuníamos mirando detenidamente el reloj hasta que fueran las 12, ese par de horas parecía una eternidad y todavía teníamos la amarga sensación de no haber descubierto al viejito de había dejado los regalos. Todo terminaba cuando llegaba la medianoche, comenzábamos a leer los nombres de los regalos uno por uno y la casa se volvía un caos, llena de gritos felices y juguetes.
Hoy, nuestra generación sabe que el Viejito Pascuero se encarga de delegar a otros la misión de entrega de regalos. Y también sabemos que esta fecha significa mucho más que una cena ostentosa.


6 de diciembre de 2009

El arte de escribir

Comencé escribiendo en un diario de vida que me regalaron en una navidad. Tenía 7 u 8 años. Luego, en hojas de cuaderno, las cuales botaba a la basura para que nadie las leyera. Ahora tengo un cuaderno en donde están plasmados; mis miedos, angustias y sufrimientos. En el cuaderno lo que está escrito, se queda ahí. Espero que jamás sea visto por el mundo y no es porque diga cosas malvadas, sino porque mi vulnerabilidad está puesta en juego.

Paseando por algunos blogs, me he dado cuenta de que hay un montón de éstos que cuentan cosas inmensamente personales, al igual como muchas de las cosas que hay en esta página. ¿Nos inspira la tristeza? ¿O más nos inspira la felicidad? Al parecer somos mejores expresando la felicidad in vivo, dejando la tristeza para la escritura.

Si es que no tenemos un gusto preferencial de temas para los blogs, nuestras ideas son fácilmente volátiles y escribimos sobre lo que hay en nuestros corazones. Aunque personalmente, mi motivo es mixto, porque hay cosas que no termino de decir con la voz y lo hago con las palabras.
Al parecer nuestra técnica de escritura es bastante útil.

Hay muchos ejemplos que nos recuerdan que el escribir es una catarsis. El diario de Ana Frank es uno de ellos (este año se celebra su natalicio).
Lo mejor es que para esto, no necesitamos ser poetas ni literatos.

Es una terapia ampliamente utilizado por los profesionales de la salud, porque afortunadamente para nosotros el tomar un lápiz (o en este caso, un teclado) tiene interesantes beneficios:

-nos “obliga” a expresar lo que nos ocurre interna y externamente.
-ayuda a que objetivemos hechos y acciones. Ordenemos las ideas y encontremos su orden.
-nuestro millar de ideas son eso: ideas. Nada concreto. Cuando las ideas son abstractas nos cuesta más manejarlas. Pero con la escritura lo concretizamos como concepto, y nos libera de las ataduras de lo imaginario.
-Como tenemos por fin logramos ordenar las ideas. Somos capaces de verlas a distancia y reflexionar de una mejor manera sobre lo que nos aqueja.


Por todo esto… sigan escribiendo!


Más en:


El Clarín Noticias: Escribir como terapia
Naturpsico: Beneficios de escribir

Médicos Sin Fronteras